Justicia social y gobernanza de Internet

Por qué la gobernanza de Internet concierne a los defensores y las defensoras de la justicia social ¿Qué tiene que…

Por qué la gobernanza de Internet concierne a los defensores y las defensoras de la justicia social

¿Qué tiene que ver la forma de administrar Internet con el desarrollo o la justicia social? ¿No sería un asunto solo para los especialistas técnicos, para que aseguren que todo funcione correctamente? Pues, en realidad, no.

El problema es que Internet, y cómo lo usamos, está reformulando una dimensión fundamental de la existencia humana: la comunicación; es decir, el espacio en el cual las personas se comunican; las formas, tradiciones y culturas de la interacción; cómo conformamos nuestras afinidades y construimos nuestras identidades a través de los ojos de los demás; y crecientemente también, cómo manejamos la economía.

La gobernanza de Internet, es decir, cómo se desarrollan y se implementan los estándares, reglas y procesos de toma de decisiones que dan forma a la evolución de Internet, resulta fundamental en cuanto a si -y cómo- este espacio motiva o desmotiva la creatividad, la innovación, el compartir, la igualdad, la privacidad, la libertad de expresión; y también si las personas, sin importar quienes sean o donde estén, pueden acceder a este espacio y sus herramientas de manera justa y equitativa para todos y todas.  En resumen, la gobernanza de Internet determina, en última instancia, a favor de qué intereses operará este nuevo espacio de comunicación actualmente en desarrollo.

La gobernanza internacional de Internet aún no está del todo definida.  Más bien existe un gran desorden.  Cómo se resuelva ese desorden en los próximos años configurará Internet, y en gran medida la misma comunicación humana, durante las décadas por venir.

La expansión explosiva de Internet, aprovechando en parte la estructura existente de telecomunicaciones, le permitió pasar a un lado de la gobernanza institucional existente, o incluso desbaratarla; así, inclusive la iniciativa más chiquita basada en Internet, en cierto sentido nace global.  Internet está gobernado actualmente por un conjunto de entidades ad hoc, que en mayor o menor medida interactúan entre sí, con procedimientos a menudo no documentados.  Los titulares de las noticias denuncian a gobiernos que tratan de “capturar” Internet y estrangularlo con burocracia; o (en menor medida), hablan del control oculto que manejan las grandes corporaciones y algunos países muy poderosos.

En el debate mismo, existe un acuerdo amplio de que la participación “multisectorial” en la gobernanza es vital, pero no hay discusión sobre lo que esto significa.  Pero tras una fachada de frases bonitas, se libra una férrea lucha.  Al centro de esta lucha, desde una perspectiva de justicia social, está la cuestión de hasta qué punto la gobernanza de Internet será, a futuro, democrática y genuinamente incluyente; si será diseñada para crear un espacio de comunicación que promueva el interés público y la justicia social, y si será dirigida a abordar la creciente brecha entre una élite privilegiada y el resto de la humanidad.

O bien, si se adoptará un proceso de toma de decisiones a favor de un espacio incluso más comercial, tallado y configurado según los intereses de algunas corporaciones globales y unos pocos gobiernos neoliberales de occidente.

Mientras tanto, muchos defensores y defensoras de la justicia social, incluyendo del ámbito de la comunicación, permanecen a un lado, desconcertados por la terminología hermética e impenetrable, con dudas sobre cómo integrarse a tal debate, y sobre todo, poco convencidos de que la problemática merece el gran esfuerzo que implicaría intervenir.  Después de todo, mientras el acceso a Internet siga expandiéndose, el email y la web se mantengan aparentemente abiertos, los medios sociales se puedan utilizar de formas cada vez más creativas, y cada vez más servicios innovadores sean “gratis” – ¿por qué deberían preocuparse los defensores de la justicia social?